Isla reencontrada

•8 febrero, 2009 • 1 comentario

Hay momentos largos de transición, de vivir en el túnel que nos separa. Ando por ahí.

Para sentirme en casa en este tránsito, recupero la Isla primera.

Me muevo otra vez, pero encontraré el lugar.

Espero que sea este: seguimos en La Isla Reencontrada

Anuncios

La Isleta (I)

•19 enero, 2009 • 2 comentarios

“Lo sabía. Sabía que no tenía que haberlo dicho”.

Aquella tarde una nube densa y baja cubría la Isleta, y de las montañas de Las Coloradas sólo quedaba la sombra. La calle estaba mojada, el agua se había quedado estancada entre los huecos de los adoquines y formaba charcos pequeños. Soplaba el viento.

“No es normal que haga tanto frío”.

La calle termina en la plaza Manuel Becerra, que a última hora de la tarde había perdido toda vida, y se escondía entre guaguas vacías y sucias. Tres punkis hablaban a gritos en uno de los bancos del fondo, bebían de una garrafa y fumaban.

De la plaza sale una calle larga y ancha, llena de tiendas de venta al por mayor y negocios de chinos. Antes eran las tiendas de los hindúes que llegaron cuando la ciudad era puerto franco. De la calle de La Naval nacen callejuelas estrechas y empinadas donde los edificios aún no han sufrido la actuación sobre las fachadas que se ve en otras zonas de la ciudad. En la Isleta todavía hay casas coloniales de dos plantas que resisten el paso del tiempo y de los intereses del Cabildo o del Ayuntamiento.

A veces se asoma alguien a una ventana y da fe de que aquello no está muerto. La Isleta, barrio de clase obrera.  Ahora de trabajadores, de inmigrantes, de burgueses, turistas.

Había contestado, aunque en realidad no tenía nada que decir. Sólo el pálpito de que algo había estado ocurriendo por allí, muy cerca…

800px-la_isleta_grises-gran_canaria1

(Imagen: La Isleta, tomada de aquí )

Mi amado Hokusai

•12 enero, 2009 • 2 comentarios

Mi amado Hokusai (otro amado no tengo), hoy he recordado las palabras de Hélène, esa forma áurea de encararse a la vida con la fuerza de una flor: “¡Escribe!”. Es una orden.

(¿Será que me hace falta dejar de acatar órdenes y normas de casa?)

Mi amado Hokusai. Yo leo a Hélène griega y nocturna.  Me ordena cosas, como a ti. La desesperanza es una ballena varada en una playa. El mar una mujer. Yo soy un

…libro.

(Plana. El mundo por de dentro -¿habrá un diablo que me muestre crudamente cómo soy?-, una historia que aún espera engranarse). Un libro que se cansa de ser libro, guitarra que declama a una Angélica muerta y una edad perdida. Ah libro de libros. Hélène sabe de eso, aunque ella es un ratón.

Hokusai. Yo no sé nada. Quiero ser quien mire y quien lea. Hélène, ya no quiero ser objeto.

(Otro amado no tengo.)

En estos días…

•24 diciembre, 2008 • 2 comentarios

almendro-hokusai

… Solsticio de invierno y época de renovación.

¡Feliz renacimiento!

(imagen: Hokusai)

conocimiento y perfección

•17 diciembre, 2008 • 1 comentario

No creo nada en el pensamiento intelectual (o en el pensamiento en general).

Cuando terminé la carrera empecé el doctorado; fue una época muy feliz que me dio muchas satisfacciones, académicas y personales. Me demostré a mí misma muchas cosas y trabajé temas que me enseñaron mucho del (de los) mundo(s). Pero lo dejé, nunca presenté el proyecto de investigación.

En estos días empiezo un Experto universitario en lenguas y culturas de India e Irán. Es fascinante. Siempre me he sentido atraída por la India y el budismo, pero no de una manera intelectual, sino más bien… vital.

Hoy leí algo revelador:

[…] en la India no se concibe que el esfuerzo por el conocimiento no sea al mismo tiempo el esfuerzo por el propio perfeccionamiento, y un medio de “redención” […]. Los filósofos “profesionales” de la India son pues en general también expertos en yoga y meditación. La filosofía es para ellos la herramienta  racional con la que se accede a algo que queda más allá de ella, y que es la verdadera felicidad de un espíritu sereno […]. De este modo el razonamiento y la técnica de autocontrol cooperan para lograr que el individuo  goce del fruto del conocimiento de un modo que nosotros calificaríamos de físico.

Durante mucho tiempo pensé que los logros académicos eran el baremo único por el que se medía la capacidad de las personas, y me sentía en desventaja respecto a los demás porque siempre he sido una persona más bien emocional. Después de dejar el doctorado me di cuenta de que si lo que estudio no me ayuda a crecer, no me vale de nada. Siempre sentí que estudiar era estudiarme a mí misma y desarrollarme, no conseguir una meta concreta (y menos una meta que consista en la competitividad o cuestiones semejantes).

Afortunadamente tengo mis inquietudes y muchas ganas de aprender, y  materiales preciosos que de repente se me ponen delante; yo aprovecho y cojo al vuelo los tres pelos de la oportunidad. Lo mejor de todo es que no paro de crecer y reencontrarme en esta fiesta que es hacer elecciones en la vida.

Mi vida

•14 diciembre, 2008 • 2 comentarios

Y después de todo, ojos de haber recorrido paisajes áridos y elucubraciones, fantasías, ideas-mariposa que vienen y van volando por la habitación, toda mi casa, mis meses solitarios.

…Aprendo a crecer, aunque ese aprendizaje me hace pequeña pequeña, inexistente. Estoy tan pendiente de mi brújula que ya no la veo, ¿dónde están las direcciones? ¿Qué era lo que andaba bien? ¿Y qué mal? ¿Por qué bien/mal y cómo deshacerme de ellos?

Las preguntas no facilitan nada. Las preguntas son una treta, un engaño, un atajo que lleva a un callejón sin salida. Ah, buscar y buscar sin preguntarse, ¿cómo se hace? ¿Cómo se hace la luz para esta polilla que anda a tientas tratando de hallar la ruta, el hogar-cielo de los lepidópteros, teje o rayuela, kibbutz de Cortázar?

Hago y deshago, qué difícil es encontrar un camino del medio y qué sola de a ratos.

polillas a la luz

•10 diciembre, 2008 • Dejar un comentario

bombilla-484227

Hace tiempo que estoy en stand by.

Ahora me siento a esperar con un corazón cerrado (ah Cummings, “I’ve closed myself as fingers”), aunque hay cosas que transcurren, compactas, fieles, como si uno nunca dejara de ser lo que es.

Tengo miedo a escribirme y decirme, miedo a querer ser todas y cada una de las palabras, conceptos, abstracciones, ideas…

…Imágenes-mariposa.

Algo revolotea por ahí, polillas a la luz. No todo está apagado.