La Isleta (I)
“Lo sabía. Sabía que no tenía que haberlo dicho”.
Aquella tarde una nube densa y baja cubría la Isleta, y de las montañas de Las Coloradas sólo quedaba la sombra. La calle estaba mojada, el agua se había quedado estancada entre los huecos de los adoquines y formaba charcos pequeños. Soplaba el viento.
“No es normal que haga tanto frío”.
La calle termina en la plaza Manuel Becerra, que a última hora de la tarde había perdido toda vida, y se escondía entre guaguas vacías y sucias. Tres punkis hablaban a gritos en uno de los bancos del fondo, bebían de una garrafa y fumaban.
De la plaza sale una calle larga y ancha, llena de tiendas de venta al por mayor y negocios de chinos. Antes eran las tiendas de los hindúes que llegaron cuando la ciudad era puerto franco. De la calle de La Naval nacen callejuelas estrechas y empinadas donde los edificios aún no han sufrido la actuación sobre las fachadas que se ve en otras zonas de la ciudad. En la Isleta todavía hay casas coloniales de dos plantas que resisten el paso del tiempo y de los intereses del Cabildo o del Ayuntamiento.
A veces se asoma alguien a una ventana y da fe de que aquello no está muerto. La Isleta, barrio de clase obrera. Ahora de trabajadores, de inmigrantes, de burgueses, turistas.
Había contestado, aunque en realidad no tenía nada que decir. Sólo el pálpito de que algo había estado ocurriendo por allí, muy cerca…

(Imagen: La Isleta, tomada de aquí )

!!!
Ariadna dijo esto en 20 enero, 2009 a 7:56 pm
espero muchas isletas más
esa necesaria testigo de la vida de La Isleta es ya toda una imagen
besos
lagatainsomne dijo esto en 1 febrero, 2009 a 7:03 am